Poesía: Soneto para un árbol

¡Cuánto me dueles, aliado en la guerra
que ambos libramos contra las visiones!
Nieve temprana a tu copa se aferra
como a mi pecho las negras legiones.

Quien piensa que vives en quietud, yerra,
árbol andante de las estaciones
pues vas raíces adentro la tierra
y ramas afuera los ventarrones.

Tronco cilíndrico, cruz de verdades,
caben en tu natural geometría
más claridades que en el cosmos lunas.

Deja meter en tu flor mis edades
para que sea tu corteza la vía
en que me nazcan las nuevas fortunas.

 

Alejandra Meza Fourzán ©