Prosa poética: Pobres culpas, las mías…

Pobres culpas, las mías, las tengo tan abandonadas ya. Antes solía lavarlas y ponerlas a secar bajo el sol, hoy las dejo a su suerte durante semanas. Ni las alimento a fuerza de flagelarme, ni las abrazo. Pobres culpas, las mías, que dejaron de ser mi vicio y mi motor.

Pobres culpas, las mías, pues he aprendido a vivir sin ellas, a ignorarlas de a poco mientras camino entre las arboledas, mientras converso con la nieve gélida que humecta la hierba. Antes, las paseaba por la avenida, las lucía igual que se luce un prendedor en el pecho. Un soplo de vida se me metió entre el corazón y la amargura, y salieron expulsadas hacia el plano de lo que no existe, de lo que duele tanto que acaba por no doler…

Pobres culpas, las mías, tan reducidas a nada, tan olvidadas. Pobres culpas, las mías, porque ya no me disfrazo con ellas.

 
Alejandra Meza Fourzán ©

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Prosa poética: Expulsando sombras

Hoy traigo el corazón fuera de tono y la conciencia, impura. Mi discurso es tan sombrío como un sonido de «blues» que emerge de mis dos labios en bocanadas de humo frágil. No existen voz ni palabras para exhibir lo que siento. Soy incapaz de hilar una vocal al pie de una consonante, pues formo nada más que cadenas de gases en notas bajas.

Sueño con que mis muslos de cal y mis senos de vapor, se vuelven de firme piedra, y también con abrazarte con otros brazos que no sean estos que simulan ser dos ríos. Mas solo escupo sombras por la boca, disparos de fuego oscuro, como presentimientos que se alinean debajo de una luz de negro neón.

 

Alejandra Meza Fourzán ©

 

  • Imagen de Toni Demuro.

Prosa poética: Dados

“Todo pensamiento emite una tirada de dados”
Stéphane Mallarmé

Al interior de cada pensamiento existe una vuelta de destino, y en esa vuelta hay tanto de azar como en la perversa geometría de un simple coro de dados. Cada tirada nos aproxima a algo, pero nos aleja también. Nuestros ojos se dilatan esperando el resultado, con pasmo, como si todavía nos sorprendiera saber que estamos a merced del aire, del duelo que se establece entre las fricciones y la madera.

¿Y en dónde se origina la combinación única de números, esa intención inconsciente? Hay quien asegura que es en nuestra mente donde se gesta ─momento a momento─, una variación de nuestro mañana. ¡Vaya simetría maligna de jugarse el futuro en cada idea!

 

Alejandra Meza Fourzán ©

Prosa poética: Alucinación

Siempre estás en mí, como una promesa, una posibilidad o esperanza. Te miro en las cosas, en las personas, en los botones que ya no me ajusto. Siempre estás ahí, latente, batiente, necesario como el broche con el que prendo mi ser a mi sombra.

Estás vivo en la canción, en el eco y el silencio, en la melodía que quiero cantarte y se atora entre el aire y mi garganta; en el párrafo que escribo y en el que no, pues me acompañas siempre. No hay día que no quiera saber de ti, pues eres algo constante como la oscuridad bajo mi cama, como los besos que escondo en los vientos para que tus mejillas los cobijen.

Estás ahí, aunque no pueda verte, tras esa frontera de vidrio oscuro que me impide tomarte de la mano. Eres medicina a la que me obligo, la fiel alucinación que me alivia los sentidos.

 

Alejandra Meza Fourzán ©

Inauguración de Ediciones Crisol

El pasado viernes 27 de enero, en la ciudad de Granada, España, se inauguró formalmente Ediciones Crisol, la empresa editorial que sacó a la luz mi libro de relatos “El principio de nuestra historia”, el cual, por ahora, solo puede conseguirse en las librerías de ese país y a través de su sitio web.

Enhorabuena por su apertura a los fundadores de la casa editorial, sus colaboradores y sus autores.

Les deseo el mayor de los éxitos.

logo-crisol

Si gustan conocer más acerca de esta editorial naciente, los invito a leer la entrevista con su fundador el señor José Carlos de la Cueva, en este enlace.

Prosa poética: Barca

Soy la barca abandonada, alma sin motor que no va ni viene, mecida a merced del aire y las olas. Me sostengo en la armónica quietud que da a luz nuevas formas de vida: un arrecife ha brotado justo debajo de mi quilla y las cadenas de mi ancla hoy son fuentes de corales.

Soy la barca suspensa entre los días, donde las gaviotas paran ─aferradas a mi proa─ a exterminar su cansancio. Soy por un segundo su paz, su nido.

No bogo con las mareas de la vida. Me he quedado quieta para correr, muerta a medias para poder vivir.

 

Alejandra Meza Fourzán ©

Bienvenido 2017/Welcome 2017

Amigos:

Espero que todos tengan un maravilloso año 2017, lleno de buenas lecturas y mucha escritura.

Me alegro de ser parte de esta familia de WordPress en la que he hecho nuevos amigos y encontrado escritores cuya obra me motiva y me inspira.

Gracias por su compañía.

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My friends,

I hope you all have a wonderful year 2017, full of good readings and a lot of writing.

I’m glad to be part of this WordPress-Family in which I have made new friends and find find writers whose work motivates and inspires me.

Thank you for sticking around.

Alejandra Meza Fourzán

Inmortal

¿Y si fuera nuestro oficio pasar las horas en el camposanto, sentados al borde de nuestra tumba con las piernas colgando de la fosa? ¿Por qué no, si el día de nuestra partida es lo único seguro? Qué tal convertir al mundo en un largo cementerio, en un sitio de tertulias, no de odios ni de guerras. Llegado el fatal momento, el leve empujón de una mano amiga nos haría caer de bruces; a la vera, una fila de oficiantes de toda religión, se hallaría presta para cubrir el requisito de la ceremonia. Quizá dejaríamos de temer y de ver a la Muerte con terror y ella, al sentirse no solo tentada sino desafiada por la osadía, a más de uno ─se los aseguro─, desdeñaría para hacerlo inmortal.

Alejandra Meza Fourzán ©