¿Qué tal un micorrrelato?

Vamos a divertirnos, amigos.

¿Podrías escribir un microrrelato a partir de esta frase?

“Todo comenzó en el fatídico año dos mil veinte. Aun ignorábamos que…”

2020

Comparte tu texto en el área de comentarios y acompáñalo de un enlace a tu blog para que pasemos a visitarte

9 comentarios

  1. Todo comenzó en el fatídico año dos mil veinte. Aun ignorábamos que la vida que teníamos era perfecta, nuestro matrimonio era perfecto, nuestras amistades eran perfectas, vivíamos en la casa perfecta y nuestros sueños eran perfectos. Fue en el mes de marzo cuando todo se desmoronó y descubrimos que la perfección no existe. Una pandemia nos obligó a pasar más tiempo en casa, con las redes sociales, los actos virtuales. Nos mimetízamos en un mundo virtual y allí la conoció. En junio dejó de existir la perfección. Ella se fue y quedé sin matrimonio. Los amigos desaparecieron. La casa se vendió y los sueños se borraron. Algún día tendré fuerza para recoger los escombros de la perfección.

    Le gusta a 1 persona

  2. Todo comenzó en el fatídico año dos mil veinte. Aún ignorabamos que nos conoceríamos en la fila de un supermercado,aunque cubiertos de una mascarilla, nuestras miradas se cruzaron una y otra vez los martes de cada semana, ni la distancia de seguridad fue impedimento para sentir las vibras positivas y luego de intercambiar nuestras cuentas virtuales nos podríamos ver y conocer por completo, descubriendo con gran admiración que ambos nos gustabamos ,estábamos solos desde hace mucho tiempo pero encontramos el amor através de solo las miradas y hasta el momento no nos cansamos de festejar que dentro de toda esta realidad que nos toca vivir pudimos transformar lo fatídico en algo maravilloso.
    https://sandrarex.wordpress.com/

    Le gusta a 1 persona

  3. Todo comenzó en el fatídico año dos mil veinte. Aun ignorábamos que aquel Notturno en Mi bemol de Schubert se convertiría en la sonata nº2 de Rajmaninov. Creímos que todo cambiaría y excepto para los que ya no estaban, no era cierto. Todo era igual pero nada era ya igual, la misma sumisión entusiasta a las necesidades naturales sin olvidar la mascarilla de diseño; los mismos gilipollas de nueve a cinco; la misma caspa sobre los hombros pero con las manos perfectamente limpias. Seguimos mirando la realidad con perplejidad hasta que acabamos por acostumbrarnos a ella y dejamos de prestarle atención.

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s